Karelis: antes y después de ser bibliotecaria.
Estudios académicos, cursos, y hasta antecedentes laborales, la han hecho estar atada al sector de la cultura pero sin dudas su predilección ha sido por este espacio callado donde junto otras colegas, se vuelve confidente de la cultura atesorada en los libros.
“Empecé como librera en la librería En Marcha con Fidel. Hice el técnico medio como Promotora cultural. En esta misma institución inicié la licenciatura en Estudios Socioculturales y concluí la carrera ya ejerciendo como bibliotecaria. Sin dudas este contexto cultural me ha ayudado a superarme”
Veladora, técnica: ser bibliotecaria.
Los efectos de la Covid-19, hicieron que se replanificara el trabajo en la institución cultural, sin embargo la técnica de la sala de procesos, escogió el turno matutino, algo que se asocia a su personalidad ligada a la disciplina. También confesó al respecto, que es único ese olor mañanero que despiden las hojas amarillentas de los libros más antiguos cuando se indaga en sus páginas.
“Ya como bibliotecaria empecé a trabajar en la sala de extensión. Aquí me desempeñé como veladora. En esta sala se realizan préstamos a las minibibliotecas y a las casa-bibliotecas. De la sala de extensión pasé a ser técnica en la sala general y actualmente estoy aquí en la sala de procesos.”
-¿Qué se hace en la sala de procesos?
“El trabajo es muy importante en este departamento. Procesar libros consiste en colocarle la clasificación a los ejemplares que se envían a cada sala. Estos libros se compran en las librerías o llegan mediante donaciones hasta la biblioteca.”