“Amor y voluntad son la clave para transformar cualquier paisaje en verde.” Aseguran Alberto Díaz López y Griselda Peña Peña, una pareja de esas que le conocen los secretos a la tierra y que saben transformar como nadie, lo ocioso en productivo o bello. Para este fin, atestiguan, que utilizaron el amor y la voluntad. Y resulta que esta actitud, ha sido la clave para transformar los contornos de su nueva vida.
Amor y voluntad: ¿Por qué mudarse desde La Blanca para Manatí?
Este matrimonio de 46 años se vio obligado a abandonar la comunidad de La Blanca, dejando atrás su finca y una historia familiar, para trasladarse hasta la comunidad de la División en Manatí, con el objetivo de que su hija Yicel Díaz Peña, quien nació con una encefalopatía crónica, estuviera más cerca de los servicios médicos del Policlínico con Hospitalización Mártires de Manatí.
“Verla sonriendo, a nuestra Yicel que ya tiene 27 años, aunque sigue siendo una bebé y viendo sus muñes. Estar bien cerca de Manatí para cualquier urgencia médica, eso nos ha traído hasta acá. El amor y la voluntad nos llevaron a cambiar nuestra vida. Aunque seguimos siendo los mismos aquí.” Cuenta Alberto.
Desde entonces comenzaron a hacer esa magia para algunos, que ellos llaman esfuerzo. Y como asegura Griselda trajo consigo un pedazo de La Blanca para Manatí que hoy se percibe en el verdor y la variedad de plantas ornamentales y frutales de su jardín y su patio. 
“Aquí en el patio de la casa tengo matas de guanábana y las de cereza han parido 3 veces. De ambas ya le he hecho refresco a la niña. Además contamos con un guayabal. En el jardín tengo amapolas, rosales de dos tipos, rosadas y blanca. Los traje de La Blanca para Manatí. Te digo algo, realmente de esta comunidad trajimos nuestra vida para acá. ” Refiere Griselda.
Amor y voluntad: un microvertedero transformado en huerto
Alberto fue otro que sorprendió a la conocida Comunidad de Maestros al transformar, desde hace unos 6 meses y con ayuda de su señora, un microvertedero existente en la zona, por un huerto que ya ha dado sus frutos a la familia y algunos vecinos. La fórmula empleada, según él, una vez más: amor y voluntad.
“Estaba desesperado buscando donde había un pedazo de tierra. Trabajé un tiempo corto en una finca, pero luego la vendieron. Entonces hablé con el delegado de la circunscripción Roberto Leyva Reyes porque había un vertedero aquí en la comunidad y le dije que si me lo prestaban. Ahí mismo me ponía sembrar. En ese basurero había de todo, sacos repletos de desperdicios, bolsas viejísimas, papeles tirados, marabú seco, gajos de árboles. Había cantidad de basura que limpiar para transformar aquello. Tuve que trabajar duro, más de 5 meses y ahora como se puede ver esta limpio, cercado y tengo aquí: 30 matas de burro, 8 carreras de boniato, frijol negro, melón, ají, maíz y quiero sembrar por fuera mango, para mí y para el que quiera comer de la vecindad. ” Explica Díaz López.
Incansables son esta mujer y este hombre, dos seres humanos extraordinarios que viven para su pequeña Yicel, y para el trabajo. Con casi 70 años, ambos le dan lecciones de vida a muchos, al definir desde su experiencia que solo el trabajo, la voluntad y el amor son las claves para transformar no solo la tierra, sino todo lo que cada quien se proponga. Eso es amor y voluntad.
